Foie gras de pato

Foie gras de pato entero o en bloc, FoieGrasGourmet le ofrece una selecta selección de productos artesanales elegidos de los mejores artesanos de foie gras de pato del sur-oeste de Francia.

 

Foie gras IGP Périgord , foie gras IGP Suroeste o foie gras Label Rouge ofrecen desde sabores equilibrados a aquellos más fuertes.

 


Déjese encantar por los foie gras de pato de calidad suprema.

 

 

 

 

Refinar Busqueda

Ver:
Ordenar Por:

El fuagrás o fuagrás, elemento integrante del patrimonio cultural y gastronómico francés, es el hígado de patos u ocas, expresamente cebados. Dichos hígados son una delicia en la mesa, especialmente en forma de pasta (paté de fuagrás).

El fuagrás de pato es el favorito de los franceses y puede encontrarse en todos los mejores restaurantes franceses, ya sea en Francia o en el extranjero. Es un alimento que puede servirse como aperitivo sobre tostadas o en ensaladas y puede verse durante todo el año, aunque es especialmente popular en Navidad y Año Nuevo.

En Francia, siempre que se pretende complacer a los invitados, es habitual ofrecer fuagrás acompañado de un buen vino.

El fuagrás de pato ha sustituido al de oca como el manjar favorito de Francia.

Antiguamente, los franceses comíamos casi exclusivamente fuagrás de oca, ya que tiene un sabor más fino y una tendencia menor a derretirse al cocinarse. A día de hoy, la tendencia gira hacia el fuagrás de pato, que tiene una producción más económica y un sabor más consistente. Actualmente, el 95 % de la producción de fuagrás en Francia es de pato y las razones principales son económicas (la producción del fuagrás de pato es menos costosa) y culinarias. El fuagrás de pato es de menor tamaño y tiene un sabor más intenso que el de oca.

A día de hoy, se está desarrollando una producción más ética de fuagrás en el suroeste de Francia.

La producción de fuagrás de pato existe en muchos países, aunque es en el suroeste de Francia, donde existe un gran saber hacer tradicional, es donde verdaderamente se ha desarrollado.

 

La industria se trasladó a otras regiones de Francia donde se introdujeron, desgraciadamente, métodos de producción intensivos para reducir los costes de producción y fabricar un fuagrás más barato que el que los supermercados ofrecían a sus clientes.

Estos patos se crían con los mismos procesos industriales que las aves de corral, como los pollos y los pavos, y se alimentan forzosamente en condiciones éticas cuestionables.

Afortunadamente, en el suroeste, las pequeñas empresas familiares y las cooperativas (agrupaciones de criadores y productores) han optado por preservar los métodos tradicionales, entre los que destaca la cría de sus patos en grandes espacios, en el campo y al aire libre, donde se alimentan de cereales.

En Francia, la ley prohíbe las jaulas individuales y ha prohibido la alimentación forzada y violenta mediante tubos metálicos sujetos a la garganta de los animales para producir hígados grasos, ya que es un proceso que requiere la tortura.

Todavía permanece un debate ético referente al fuagrás. Este se centra principalmente en la producción industrial y la artesanal, en la que se tiene más en consideración el bienestar de los animales. Recientemente, se ha puesto en marcha una carta con normas actualizadas a las que deben adherirse los productores.

El fuagrás de pato puede consumirse cocinado, ya sea a la plancha en una sartén con manzana, por ejemplo, o frío en una receta de terrina. La mayoría de las veces, el fuagrás se cocina y luego se esteriliza, lo que permite conservarlo durante varios años a temperatura ambiente. Este es el método tradicional de conservación, tal y como lo utilizaban los granjeros del suroeste que criaban patos y ocas durante el verano para poder comer la carne de estas aves en invierno y aprovechar esa buena grasa para combatir mejor el frío del invierno.